ESPECIAL | “Mi papá profetizó que yo iba a ser campeón del mundo”: Baby Sugar Rojas
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El exboxeador barranquillero visitó las instalaciones de AL DÍA. | Al Día
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Efraín Cuadrado Mendieta

ESPECIAL | “Mi papá profetizó que yo iba a ser campeón del mundo”: Baby Sugar Rojas

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El exboxeador recordó la obtención del título mundial en 1987,entre otros temas.

Para que usted empiece a dimensionar la importancia del personaje al que se le realizó esta entrevista, sepa que el nombre de este quedará plasmado en un escenario deportivo. Así es, como lo que es el estadio de béisbol Édgar Rentería, el Metropolitano Roberto Meléndez, existirá en Barranquilla un Palacio de Combates Sugar Baby Rojas.

Uno de los escenarios que se construyó para los Juegos Centroamericanos y del Caribe llevará el nombre de este exboxeador, que el 8 de agosto de 1987 se convirtió en el primer púgil barranquillero en coronarse monarca orbital, tras vencer en Miami al argentino Santos La ciar y conseguir la corona supermosa del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

P.¿Cómo recibe la distinción que le van realizar con el Palacio de Combates?

R.Para mí es placentero, porque vengo de una familia de muchas generaciones de boxeadores. Dios me ha tomado de ejemplo para la juventud, para el barrio El Bosque donde nací, en el que a muchos jóvenes les faltan valores, necesitan un líder para que estos muchachos puedan seguir los buenos ejemplos. Ellos están viendo muchas novelas de narcotráfico en la televisión y están es imitando a los bandidos, a la prostitución, el sicariato. Entonces, cuando ellos ven un deportista de estos barrios subnormales de Barranquilla, ellos analizan que lo pueden imitar a uno y que pueden salir adelante.

P. Debe ser significativo que lo recuerden a pesar de que hace 38 años no vive en Barranquilla…

R. Obvio, para mí esto es grande, porque mi ciudad me ha reconocido, gracias a todos los que dieron mi nombre para que la Alcaldía de Barranquilla lo tuviera en cuenta para este escenario deportivo. Va ser hermoso esto, porque trasciende a todas mis generaciones futuras. También los hijos míos que nacieron en Estados Unidos vengan con sus familias y se puedan tomar fotos ahí en el Palacio de Combates.

P.Igual usted no abandona su tierra, viene periódicamente a la ciudad…

R.Sí claro, yo no puedo olvidar a mi Barranquilla. Yo pienso que la gente humilde no puede olvidar de donde vino. Mira a Édgar Rentería, a quien se le hizo otro ‘Palacio’ ahí en Montecristo. Él siempre visita a su ciudad, nunca la ha abandonado. La tierra siempre llama y como le decía ahorita, eso es lo que los jóvenes ven y tienen que repetir en sus acciones.

P. ¿A qué se dedica en Miami?

R. Yo trabajo independiente en Cardio Boxing. Gracias a Dios me va bien, tengo mi clientela, fíjate que ahora que estoy en Barranquilla he recibido muchos mensajes de ellos, que están preocupados porque se están engordando.

P. ¿Cómo es la historia de la ‘profecía’ que hizo su papá cuando usted aún no había nacido?

R. Esa historia empieza en el embarazo de mi mamá. Anteriormente no existía la ecografía, mi papá, Martín Rojas, dijo enseguida que si yo nacía varón iba a ser el campeón de la familia. Cuando yo nazco, él me bautiza Baby Sugar Rojas, porque ese es mi nombre realmente. Esto en homenaje a Baby Moore que fue campeón del mundo y su hijo también, quien perdió con Roberto ‘Mano de Piedra’ Durán; y el Sugar es por el cubano Ultiminio Sugar Ramos, quien en los años 60 durante un combate muy duro le causó la muerte a Baby Moore. Cuando yo estaba pequeño me obligaba a ir al coliseo a entrenar porque yo iba a ser campeón del mundo, pero yo me inclinaba por el fútbol, aunque finalmente le terminé haciendo caso.

P. Usted habla de fútbol, ¿cómo fue ese paso por el Millonarios de Rebolo?

R. Me fue bien, jugábamos ahí en el estadio Moderno, entrenábamos en la cancha Fruco que estaba allá pegada a la Circunvalar con la 30, lo que es actualmente la sede de Confamiliar. Se me hacía difícil ir a los entrenamientos, porque yo cogía el bus en El Bosque y me llevaba hasta la 27 donde quedaba el teatro Mogador, ahí cogía otro bus que iba para Soledad y ahí entrenábamos. Yo jugaba de marcador.

P. Me imagino que el nombramiento en el Salón de la Fama todavía le produce emoción, a pesar que ya han pasado dos años…

R. Sí claro, me emociona mucho, porque sí tuvieron en cuenta mi trayectoria. Acá en Colombia desconocen un poco mi carrera, hubo ciertas críticas cuando se escuchaba mi nombre al Salón de la Fama, pero lo que no se detuvieron a ver fue que Baby Rojas enfrentó a 16 campeones mundiales. Entonces, cuando uno ve que en un país como Estados Unidos reconoce el nombre de uno para esta distinción, es hermoso. Ese día que me enteré del nombramiento yo llegué al aeropuerto de Miami y me pita el celular yo pensaba que era mi hermano que me iba a recoger, pero era el aviso de mi galardón y yo dije: ‘¡Oh my god, no puede ser!’ Entonces me tocó guardar el teléfono porque estaba pegado a inmigración, entonces cuando salí le marqué al que me puso el mensaje y me dijo que efectivamente sí era verdad.

P.¿Cada cuánto visita El Bosque?

R. Yo voy cada rato, también cuando es Navidad hago donaciones para los niños. Pero también hay una problemática, lo que pasa es que muchos padres abandonan a sus hijos y no los acompañan por ejemplo a realizar actividades deportivas, los abandonan.

P.¿Qué recuerdos tiene de la pelea en la que se convirtió campeón del mundo, contra Santos Laciar?

R. Bueno lo primero son los pocos días que tuve de entrenamiento, que fueron 29. Yo me fui para Los Ángeles a entrenar con Amílcar Brusa. De entrada me pusieron a hacer guantes con otros muchachos y ellos eran más grandes y me levantaban a trompadas, duro. Brusa no daba un peso por mí, el preparador físico me decía que Brusa no estaba contento conmigo y que me entrenaba porque era parte de su trabajo, pero no tenía muchas expectativas con Baby Sugar. Pero luego fui bajando de peso, ya me le paraba firme a los sparrings. Un día me pusieron con un campeón mundial japonés y lo levanté a trompadas, entonces todo cambió. Ya Amílcar hablaba para la radio con felicidad acerca de mi trabajo. La última indicación que me dio Brusa es que tratara de pegarle duro a Laciar en el primer asalto, lo conecté con fuerza y vi que lo sintió, además, creo que ellos no esperaban que yo llegara tan fuerte.

P. Y ese miedo que siempre dicen que sienten los boxeadores, ¿cómo lo controló?

R. Tenía miedo de todo. Uno no puede dejar de sentir miedo, sobre todo al fracaso, porque eso es lo que te lleva a la victoria. Yo pensaba en mi mujer en ese momento, que vivía con mis dos hijos en el barrio Cevillar. Yo tenía miedo de todo eso, si perdía pensaba que esa iba a ser mi única oportunidad, decía que qué iba a ser de mi vida. No era cobardía, era miedo, pero mira que eso fue lo que tal vez me llevó a la victoria.

P. Bueno y en contraste a esa alegría, ¿cuál es ese sentimiento que se viene a su mente tras perder el título con Gilberto Román?

R. Esa pelea fue rara. En el tercer asalto el médico del combate para la pelea porque dice que Gilberto Román no puede salir más por las cortaduras que tiene por mis golpes. El único golpe fuerte que me pega él es en el noveno asalto, que casi me tumba, pero la pelea fue dura y sangrienta, porque yo también terminé cortado. Yo sé que gané la pelea por decisión, pero los jueces se inclinaron para el lado de él. Pero lo más controversial está después, porque Román sale positivo por cannabis, entonces el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) habría debido entregarme de nuevo el cinturón de campeón mundial, pero esto no fue así. Ya pasaron 31 años de eso y todavía estoy esperando una disculpa por el resultado de esa pelea.

P. ¿En esos momentos usted tenía algún boxeador como referente, por admiración?

R.Mi boxeador ejemplo era Wilfredo Benítez, nadie le pegaba, le ganó a Pambelé, peleó con los más grandes del boxeo, perdió en una decisión controversial con Sugar Ray Leonard, pero fue uno de los más grandes del boxeo. Me duele que ahora vive en un ocaso muy triste. Con él pasa algo, él empezó muy niño a pelear y recibió golpes bestiales, como los de Pambelé, eso se le manifestó ahora en una enfermedad cerebral.

P. Y en estos momentos, ¿admira a algún boxeador?

R. Yo miro boxeo y los que lo conocemos sabemos que lo importante es pegar y no dejarte pegar. A muchos no les gusta el estilo de Floyd Mayweather, pero eso es lo que él hace, me gusta su estilo. Hay otro muy bravo, que le gusta la candela, Triple G, va para adelante, es uno de los grandes prospectos.

P. ¿El boxeo le dio los dividendos económicos para estar tranquilo el resto de su vida?

R. No me dio la cantidad de dinero que ganan hoy en día estos boxeadores, pero sí para educarme y sacar adelante a mis hijos. Yo vivo del boxeo por los entrenamientos que hago y una que otra publicidad, además que entré en el programa de glorias del deporte colombiano y recibo mi pensión vitalicia por parte del estado.

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