Así barristas del Valledupar FC desafían la muerte viajando como polizones
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De esta manera es en la muchos jóvenes desafían la muerte viajando como polizones en las vías del país.
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Milagro Sánchez Flórez

Así barristas del Valledupar FC desafían la muerte viajando como polizones

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Este año han perdido la vida más de tres jóvenes que viajaban clandestinamente en tractomulas persiguiendo su equipo de fútbol favorito

“Es una pasión que pocos entienden en la que sabemos que podemos encontrar la muerte”.  Así describe Carlos Alberto Escorcia, de 18 años, el amor que siente por el Valledupar F.C, desde que tenía 12; época en la que empezó a viajar como polizón a diferentes ciudades del país para asistir a los partidos del equipo verdiblanco.   

Cuenta que existe una diferencia entre el barrista y el hincha. Él se define como barrista porque dice que tiene las fuerzas para alentar a los 11 jugadores que están en el campo durante los 90 minutos del partido. En cambio el hincha es aquel que va al estadio apoya al equipo, pero no usa una bandera, no se hace un tatuaje y muchos menos viaja hasta 7 días colgado en una ‘mula’ de ciudad en ciudad para asistir a un encuentro.

“Si vamos para Armenia nos subimos a una ‘mula’ hasta Bosconia ahí nos desviamos para la vía a Bogotá, luego pasamos por Honda, el eje cafetero hasta llegar a Armenia. En ese viaje todo puede pasar, podemos demorar tres días en carretera o tardarnos entre 7 y 9, podemos regresar todos los que nos vamos o uno puede quedar en la carretera. Morir”, dice Carlos Alberto.

Una de las muertes más recientes de barristas fue la de un joven de 17 años, hincha del Unión Magdalena, quien sufrió un accidente de tránsito el pasado 16 de mayo en carreteras del municipio de Aguachica cuando al subirse a una ‘mula’ se encontró con fanáticos del Junior de Barranquilla, con los cuales sostuvo una riña.  Al parecer, uno del equipo ‘Tiburón’ lo empujó e hizo caer, sufriendo golpes mortales.

Ese mismo día en el municipio de El Copey resultaron gravemente heridos Rafael Armando Figueroa Valencia, de 23 años, e Iván José Argota Quiroz, de 20, al viajar como polizones en una ‘mula’ que chocó con otra.

“Sabemos que corren riesgo nuestras vidas, nos dicen que estamos locos; nosotros pasamos de todo en las carreteras pero eso pocos entienden.  Tenemos una frase: Se pierden amores, se aguanta frío y  hambre por 90 minutos de fútbol, y eso es una realidad. Nos dicen ‘coletos’ bandidos, pero no nos importa porque el amor por nuestro equipo Valledupar es más grande que todo”, señala Carlos.

En su relato recordó a Maicol Steven Pérez Contreras, un joven de 16 años, quien murió arrollado por una tractomula. El hecho sucedió en marzo de 2016 cuando junto a otros barristas regresaba a Valledupar procedente de Soacha donde el verdiblanco había tenido un partido. “Maicol murió instantáneamente la mula lo arrastró como 4 kilómetros”.

Furia de fanáticos

Al igual que Carlos Alberto, otros barristas contaron que las barras más bravas con la que se han encontrado en las carreteras son la del América de Cali y la del Real Cartagena.

“Son muy duros, con ellos cualquier cosa puede pasar, por ese debemos cuidarnos, cada vez que llegamos a una ciudad vamos directo al estadio, los directores técnicos salen nos regalan las boletas porque ven el apoyo que le damos al equipo, luego de eso nuestras vidas corren riesgo nuevamente al regreso a Valledupar”.

Lisandro Andrés Hernández Pacheco, de 21 años, fue otro barrista del Valledupar F.C que perdió la vida.  Su muerte sucedió el 24 de febrero cuando regresaba a esta capital desde Bogotá,  y a la altura de Puerto Boyacá una tractomula lo arrolló.

‘Son un peligro en la vía’

Elvis Bracho es conductor de una volqueta en la ruta dese Valledupar hacía el corregimiento de Guacoche. La ruta que toma es desde la carrera 23 hacía la avenida Sierra Nevada y luego rumbo a su destino, pero dice que el trayecto se le ha vuelto intransitable debido a los polizones que se le suben al vehículo.

“Son varias las veces que se han montado, les alzo el vagón para que se bajen y se guindan con las bicicletas que andan.  Hacen una forma de escalera hasta que suben, ni Dios lo quiera se llegan a caer y es una tragedia; la Policía no hace nada.  Luego que se montan se bajan en el balneario Hurtado y eso es todo los días que se debe de lidiar con eso”, relató Bracho.

‘No todos resisten’

El que es barrista de corazón lo hace porque le nace hacerlo, puntualiza Carlos Alberto Escorcia. Sus tatuajes en la mayor parte de su cuerpo lo dejan en evidencia su pasión por Valledupar F.C. “Cuando viajamos podemos salir 150 barristas, pero no todos llegan hasta el final solo lo hacemos los más resistentes”. 

 

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