ESPECIAL | Así fue Cómo el Gaula capturó a los cabecillas de los ‘Nuevos costeños’
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Foto de la reseña de la captura de Pedro Gabriel Padilla Aguirre, alias ‘Popo’, quien en ese momento fue detenido junto a Gregoria Ospino Martínez, alias la Gorda.
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Andrés Gaitán García

ESPECIAL | Así fue Cómo el Gaula capturó a los cabecillas de los ‘Nuevos costeños’

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Una investigación que empezó en 2017 a raíz de una información que llegó de forma anónima.

Un sobre de manila que contenía una carta escrita a mano fue la clave para que el grupo Gaula de la Policía Metropolitana de Barranquilla lograra meter en la cárcel a Hernando Rafael Padilla Aguirre, alias Orejas, y mantener en prisión a su hermano Pedro Gabriel Padilla Aguirre, alias ‘Popo’.

AL DÍA entrevistó al investigador que lideró el caso quien, con la condición del anonimato, explicó que los hermanos Padilla Aguirre dirigían la banda criminal emergente los Nuevos costeños, que delinque en los barrios Los Ángeles, La Pradera y Los Olivos, en Barranquilla, donde controlaban las extorsiones a pobladores y comerciantes, y la venta de droga al menudeo.

También realizaban asesinatos selectivos contra miembros de bandas rivales, en especial contra la gente de los Papalópez, y se prestaban para asesinar por dinero.

El sobre llegó de forma anónima una mañana de octubre de 2017 a la recepción del Gaula. La única señal de su relevancia era la palabra “¡Importante!” escrita con marcador rojo.

Dentro había una carta manuscrita informándoles a las autoridades que los hermanos Padilla Aguirre dirigían una banda de unos siete delincuentes, quienes tenían azotado a los pobladores de Los Ángeles y sus alrededores.

En la carta, a modo de posdata, estaba el dato fundamental: el número del celular de ‘Popo’, el cabecilla de los Nuevos costeños.

“Lo primero que hicimos fue realizar la verificación de la información que resultó muy fiable, entonces abrimos la investigación de oficio y el fiscal solicitó la interceptación de la línea que efectivamente era el celular personal de ‘Popo’. Con el paso de los días recopilamos unos 1.200 audios que probaban las acciones delincuenciales de esta banda”, relató el investigador.

 Además, a través de las interceptaciones los miembros del Gaula establecieron que ‘Popo’ y ‘Orejas’ delinquían bajo las ordenes de los temidos hermanos Juan Manuel y Brayan Borré Barreto, jefes de la banda los Rastrojos Costeños, actualmente presos en la cárceles de máxima seguridad del país, donde continúan delinquiendo y emitiendo sus sangrientas órdenes.

Los acusan de dos homicidios

A través de los audios y trabajo de campo los investigadores del lograron relacionar a los Nuevos costeños con el asesinato de Luis Alberto Díaz Ramírez, 32 años, antiguo miembro de la banda los Rastrojos, ultimado a tiros la noche del 11 de febrero de 2018, en la calle 111 con carrera 16, barrio Los Ángeles, II etapa.

Díaz Ramírez tenía cuatro anotaciones judiciales: una por concierto para delinquir, dos por porte de estupefacientes y una más por porte ilegal de armas.

De acuerdo con el investigador consultado por este medio Díaz Ramírez era miembro de los Nuevos costeños y los hermanos Padilla Aguirre decidieron matarlo, al parecer, por un ajuste de cuentas interno.

A ‘Popo’ y ‘Orejas’ también los acusan de ordenar y coordinar el homicidio de Rosmel Johandris Cabarcas Caraballo, 28 años, baleado mientras reparaba una moto en un taller ubicado en la calle 86 con carrera 21, barrio el Por Fin, el 7 de abril de 2018.

“La razón de este homicidio es que, al parecer, ‘Popo’ señalaba a Cabarcas Caraballo de ser una de las personas que participó en el atentado que le hicieron en diciembre de 2017, cuando le propinaron más de ocho tiros y por poco lo matan”, explicó el investigador.

La paciente investigación del Gaula, además, permitió relacionar a los hermanos Padilla Aguirre con extorsiones a pobladores, comerciantes y trabajadores de los camiones repartidores de su zona de injerencia. “Las vacunas a la gente las cobraban de acuerdo con lo bonita que fuera la fachada de la casa, de $2 a $10 mil usando el plante de una 'vigilancia comunitaria'; a los tenderos y trabajadores de carros repartidores también les exigían dinero para no atracarlos; y además manejaban el negocio del microtráfico y el sicariato”, recalcó el investigador.

Los dos en la cárcel

Con todas las pruebas que reunió el Gaula y el trabajo de la Fiscalía las autoridades lograron meter preso a Pedro Gabriel Padilla Aguirre, alias ‘Popo’, en abril del año pasado; mientras que su hermano, Hernando Rafael Padilla Aguirre, ‘Orejas’, quedó con detención domiciliaria.

La medida de casa por cárcel también cobijo a otros miembros de la banda como Gregoria Ospino Martínez, alias la Gorda ; y su hija Daniela Ospino, quienes, de acuerdo con la fuente se encargaban de transportar y guardar armamento.

 A mediados del año pasado la Policía lanzó una alerta por la inminente salida de la cárcel por vencimiento de términos de ‘Popo’; sin embargo gracias a la excelente investigación del Gaula se le imputaron nuevos cargos por el asesinato de de Rosmel Johandris Cabarcas Caraballo y el cabecilla de los Nuevos costeños siguió en prisión, en la Cárcel Modelo.

Y por el mismo caso las autoridades capturaron la semana pasada a Hernando Rafael Padilla Aguirre, ‘Orejas’, quien se escondía en una vivienda del barrio Los Ángeles y estaba armado con un revólver calibre 38.

Actualmente ‘Orejas’ está preso en la penitenciaría de El Bosque. “Estamos contentos porque después de tres años de trabajo estos dos bandidos están tras las rejas y la gente de estos barrios puede estar un poco más tranquila, sin embargo somos conscientes que todavía quedan miembros de todas estas bandas en las calles y trabajamos duro para capturarlos y ponerlos donde deben estar: tras las rejas”, puntualizó el investigador. 

El miembro del Gaula, finalmente, le hizo un llamado a la ciudanía para que confié en las autoridades y denuncien este tipo de casos de forma anónima a la línea 165 del Gaula, o a través de escritos anónimos, como el que le dio inicio a esta investigación que hoy tiene tras la rejas a dos temidos delincuentes.

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