Checo, Alci Acosta y el Canciller de Colombia, Álvaro Leyva.
Checo, Alci Acosta y el Canciller de Colombia, Álvaro Leyva. Cortesía
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Checo y Alci Acosta, exaltados como 'Leyendas de la Música'

A los artistas soledeños se les fue otorgado el reconocimiento por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores en el Salón Bolívar de Barcelona.

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  • El 'Hijo de Ruth' y una de las leyendas vivas más importantes de la época dorada del bolero: padre e hijo fueron exaltados en España por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, con sede en el país del viejo continente. 
  • el cantante Juan Piña, también se sumó a este reconocimiento, aplaudiendo el talento y el valor que le ha dado el soledeño a la música folclórica del territorio.
  • Como una herencia familiar, el cantante Alci Acosta le manifestó un emotivo mensaje a su hijo, solicitándole que el trabajo continúe para seguir posicionando el género a nivel mundial.

Como una exaltación al talento y el aporte a la cultura del país que por décadas han entregado los artistas soledeños, Alci Acosta y Checo Acosta, recibieron este jueves la distinción como ‘Leyendas de la música’ por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores en Barcelona, España.

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El embajador Germán Grisales, Cónsul de Colombia en Barcelona, fue el encargado de hacerle apertura del reconocimiento a Checo Acosta, el denominado Príncipe del Carnaval, manifestado la invaluable labor que padre e hijo han emprendido por el folclor de Colombia.

“Son dos de las leyendas de la música del folclor que han aportado a la tradición del Caribe y nuestro país. Todos los días no se ven dos leyendas de la magnitud de estas dos figuras y que nos han aportado tanto a la cultura universal”.

En sus más de 30 años de trayectoria artística, ‘el hijo de Ruth’ ha elevado la bandera cafetera en lo más alto gracias a la presencia de su música en todos los rincones que pisa en el mundo.

El arte, que estuvo presente desde su nacimiento al ser hijo de uno de los grandes referentes nacionales del bolero, Alci Acosta. Desde niño, Checo cantaba baladas en fiestas familiares y al crecer pudo lograr un éxito en su carrera gracias a su carisma y versatilidad.

Es por ello que el cantante Juan Piña, también se sumó a este reconocimiento, aplaudiendo el talento y el valor que le ha dado el soledeño a la música folclórica del territorio.

“Le ha aportado a la música colombiana momentos muy importantes. Para la muestra, es uno de los cantantes con mayores trofeos ganados durante el Carnaval de Barranquilla”.

Desde 1987, Checo empezó a cautivar con su voz al país gracias al lanzamiento de su primer álbum: Conjunto calison y pudo darse a conocer en el interior con la canción ‘Mi pequeña Nataly’.

Para su hija Lauren Acosta, representa un orgullo tener como padre a un embajador de la cultura.

“Es una persona que ha trabajado por nuestro folclor y lo ha llevado con su tambor al hombro por todo el mundo. Tiene un corazón y una nobleza impresionante. Estoy muy orgullosa de él”.

Como una herencia familiar, el cantante Alci Acosta le manifestó un emotivo mensaje a su hijo, solicitándole que el trabajo continúe para seguir posicionando el género a nivel mundial.

“Es mi hijo y desde muy niño lo he querido y los seguiré queriendo  hasta que Dios me lo permita. Este es un bonito homenaje y yo feliz como papá, se lo merece y siempre defiende nuestra música folclórica”.

Embajadora Carolina Mejía, cónsul de Colombia en Boston, entregó la distinción de manera virtual. “La representación musical que usted ha hecho de nosotros en el mundo entero han marcado la historia del folclor nacional”.

En diálogo con AL DÍA, Checo, expresó su satisfacción por el homenaje recibido, resaltando que este tipo de reconocimientos lo motivan a seguir luchando por la música colombiana.

“Este es un orgullo, siente uno que vale la pena luchar por nuestro folclor. Toda la juventud ha descuidado el folclor porque en la sed de fama y el dinero se van por lo más fácil. Hay que tener más sentido de pertenencia, luchar por eso”.

Es un soledeño orgulloso de haber nacido en su tierra, esa misma en la que en muchas épocas decembrinas se deleitaba un 7 y 8 de diciembre con el sonido de la cumbia soledeña, costumbres que engendraron en él un gran amor por las tradición del Caribe, esa misma que espera continuar sembrando en las nuevas generaciones.

“La alegría mía es ver a los niños en Carnaval y no Carnaval en sus colegios disfrazados de cumbiamberos, las muchachas con sus polleras, bailando nuestra música. Eso es lo que estoy haciendo, sembrar y recoger la cosecha no significa ganar dinero y tener fama sino que las nuevas generaciones hacen con ese gusto musical que no muera nuestra tradición.”