15 alimentos que siempre nos han parecido saludables y en realidad no lo son
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Muchos entienden por mala alimentación el consumo repetido y excesivo de comida grasosas, chatarra y productos procesados, pero no es tan así. | Thinkprogress
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Andrés G. Borges

15 alimentos que siempre nos han parecido saludables y en realidad no lo son

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La trampa de creer que nos cuidamos mientras seguimos comiendo mal.

No podemos negarlo: los seres humanos estamos cada vez más obesos. La misma Fundación Colombiana de obesidad advierte que al menos el 50% de los colombianos tiene un grado de obesidad o sobrepeso. Sabemos que es en parte por los malos hábitos y el sedentarismo, pero se sorprenderán de saber que, cada vez en mayor medida, nos engordamos por lo poco que sabemos de los alimentos.

Muchos entienden por mala alimentación el consumo repetido y excesivo de comida grasosas, chatarra y productos procesados. En los últimos años este postulado se ha venido reevaluando, pues a la par de las advertencias que la ciencia hace sobre ciertos alimentos, la industria responde con soluciones que parecen sanas pero acaban siendo más nocivas.

Con ayuda de la Fundación Livestrong y estudios recopilados por especialistas en nutrición, les dejamos estos 15 alimentos que se comercializan y consumen masivamente como saludables pero que, pilas, NO LO SON:

1. Alimentos bajos en grasa.

¿Pueden creer que el daño que producen las grasas saturadas ha sido ampliamente refutado por estudios científicos? Cuando vean un alimento delicioso que dice “bajo en grasa” o “cero grasa” recuerden que su sabor proviene de cantidades nocivas de azúcar. El temor a incorporar grasas saturadas (que aportan el sabor) llevó a los fabricantes de alimentos procesados a reemplazarlas con azúcar.

2. Aderezos para ensaladas

Los vegetales no saben tan bien como quisiéramos, por eso en el mercado hay disponibles tantas opciones para ponerles a ensaladas y platos saludables. Mucho cuidado: la mayoría de estos productos, como salsas y acompañamientos, tienen cantidades de azúcar, sodio y grasas trans suficientes para arruinarnos la idea de que estamos comiendo saludable. Lean siempre los ingredientes.

3. Jugos 100% natural

Si prefieren el jugo en botella cuando van al mercado o a un restaurante, deben saber que están ingiriendo tanta azúcar como si tomaran gaseosas o bebidas endulzadas en polvo. Los jugos disponibles en botella o caja son en su mayoría procesados y se reducen a agua, azúcar, acidulantes y saborizantes. Ni siquiera el jugo que se hace llamar 100% natural es saludable, pues en la extracción se pierde los nutrientes más importantes y termina siendo un coctel de azúcares naturales: azúcares al fin y al cabo.

4. Pan integral

Compruébenlo ustedes mismos cuando vuelvan al mercado. Comparen los porcentajes calóricos un producto de trigo integral y notarán que no varía demasiado con otro como el pan blanco u otros hechos de trigo refinado.

La razón es que, para lograr mayor producción, a mediados del siglo XX el trigo integral ha sido modificado genéticamente al punto de tener un índice glucémico (azúcar) similar al de un trigo regular. Lo cual no solo lo hace menos nutritivo que antes, sino que puede causar inflamación y elevar los niveles de colesterol.

5. Reduce el colesterol

Verán este tipo de propiedad en muchos comerciales y etiquetas. No es mentira, los fitoesteroles son nutrientes que se añaden a ciertos alimentos para reducir el nivel de colesterol en seres humanos. Sin embargo, estudios han demostrado que pueden llegar a producir crisis cardiovasculares, enfermedades cardiacas y hasta la muerte.

6. Margarina vs. Mantequilla

Desde hace años hablar de mantequilla ha sido hablar de gordura, por su alta cantidad de grasas saturadas. Esa idea se volvió tan popular que la margarina entró como reemplazo y, con un nombre más amable, conquistó las cocinas de millones. Lo cierto es que la margarina no debe ni siquiera considerarse un alimento: no es más que una amalgama de aceites vegetales repleta de grasas trans que quiere parecer natural pero que provoca problemas cardíacos. No caigan en la trampa, vuelvan a la mantequilla en cuanto puedan, ojalá una que provenga de ganado alimentado con hierba, recomienda Huffington Post.

7. Bebidas deportivas

Esta explicación es simple. Si no son deportistas habituales o de alto rendimiento, lo recomendable es no tomar este tipo de bebidas después de hacer un ejercicio menor u ocasional. Estos productos fueron diseñados para atletas que pierden grandes cantidades de sales minerales y azúcar después de la actividad deportiva, por eso están cargados de ambos ingredientes en altos porcentajes para reponerlas. A los “mortales” nos basta con mantenernos hidratados con la vieja y querida agua: mucha agua.

8. Comida chatarra "saludable"

Si están tratando de cuidar su salud y de paso su figura, encontrarán en el mercado productos como las barras endulzadas con “néctar de agave”, el tocino “vegano”, “libre de gluten” o comida “baja en carbohidratos”. A estos se les conoce como comida chatarra saludable, y la razón es que por más convincente que suenen sus nombres, no dejan de ser productos altamente procesados, llenos de ingredientes y químicos que al intentar reemplazar ciertos componentes terminan por ser nocivos por otras razones. La comida chatarra saludable no deja de ser comida chatarra.

9. Alimentos orgánicos

No porque diga orgánico es saludable. Les va a suceder que prefieran tomar de una estantería un producto orgánico, pero debido a que la industria sabe que muchos funcionamos así, han venido introduciendo ingredientes con glucosa y fructosa que se promocionan como orgánicos pero que en papel no tienen ninguna diferencia con los ingredientes regulares. Miren siempre las etiquetas y aprendan a distinguir.

10. Aceites vegetales

Si les preocupa el corazón, será preferible que lo piensen dos veces antes de comprar aceites vegetales como de canola, uva y soja. Sucede que estos en verdad reducen los índices de colesterol, pero se ha vendido la idea de que la presencia de colesterol en la sangre es una enfermedad, cuando en realidad es un factor de riesgo entre muchos otros que estos productos no previenen. Estudios han demostrado, como con la margarina, que los aceites vegetales pueden elevar el riesgo de enfermedades cardíacas y cáncer. Lo recomendable es usar grasas naturales como manteca, aceite de oliva o de coco.

11. Cereales

Hagan la prueba. Comparen una tabla nutricional del cereal achocolatado para niños con uno para conservar la línea. Se llevarán una sorpresa: los dos son altamente procesados y su aporte calórico y nutricional no hace mucha diferencia. Aunque las grandes marcas para el desayuno nos quieran vender la idea de que sus cereales tienen muchas vitaminas, calcio, zinc y minerales, lo cierto es que muchos están repletos de grasas, azúcares y químicos.

12. Rico en fibra porque necesitamos más fibra

Se escucha muy a menudo en los anuncios comerciales que nadie come la cantidad de fibra diaria de que debería. Con esta frase se han creado todo tipo de productos enriquecidos en fibra bajo la premisa de aportar nutrientes que el cuerpo necesita. Pero mucho ojo con los productos envasados como pasabocas y galletas, pues se hacen con granos refinados y fibras añadidas por el hombre. Si quieren fibra real lo mejor es ir a donde todo comenzó: semillas, nueces, fríjoles, frutas y verduras.

13. Gaseosas Zero

Aquí en realidad el engaño nos lo juega nuestro cerebro. Es completamente cierto que las gaseosas Zero no aportan calorías, no tienen azúcar, grasas, carbohidratos ni proteínas. La mayoría de nutricionistas coincidirá en que las bebidas zero no nos engordan ni nos hacen bajar de peso, en realidad, además de un pequeño porcentaje de sodio, no aportan absolutamente nada. El problema es que al satisfacer el gusto por el dulce, las gaseosas dietéticas nos generan ansiedad por el azúcar y nos vuelve más propensos a caer en la tentación. Por eso es común encontrar “adictos” a las bebidas zero. Los expertos recomiendan saciar estas ganas de dulce con frutas, uvas o bananos.

14. Granola

Es cierto que los copos de avena, frutas secas y semillas hacen lucir muy saludable a la granola. Pero la verdad es que su rico sabor se lo debe, en mayor parte, a que está bañada con miel y melaza, en el mejor de los casos; o con azúcar pura y dura, en el peor. Una taza de granola puede contener hasta 600 calorías sin haber añadido ningún líquido para acompañarla. Por eso es preferible leer las tablas nutricionales. Lamentablemente, entre más rica, es probable que sea menos saludable.

15. Los batidos

Se extrañarán de ver estos jugos naturales en la lista, pero el problema con este tipo de bebida refrescante, tan de moda en Colombia desde hace un par de años, es que su aporte calórico y en fructosa se multiplica varias veces debido al enorme tamaño de su presentación. Esto sin sumar que en muchos locales añaden saborizantes, azúcar o toppings a la hora de servirlo. Pidan siempre el más pequeño.

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